Por qué una operación atascada bloquea a las siguientes, por qué el orden no lo decides tú, y qué es un permiso que sigue vivo meses después.
🎯 Objetivo de la lección
Entender qué ocurre exactamente cuando firmas: por qué tus operaciones van numeradas y una atascada bloquea a las siguientes, por qué el orden en que se ejecutan no lo decides tú, y qué es un permiso que sigue vivo meses después. Es el cuarto camino de la lección anterior, el único que depende solo de ti.
Una aclaración sobre lo que esta lección no hace: no explica cómo conectarse a nada ni cómo usar ninguna aplicación. Explica qué está pasando por debajo cuando te piden una firma, que es lo que no caduca.
🔢 Tus operaciones van numeradas
En la lección 1.1 apareció el contador de la cuenta. Aquí se ve para qué sirve.
Cada operación que sale de tu cuenta lleva un número, y van en orden estricto: la número 8 no se ejecuta hasta que se haya ejecutado la 7. Sirve para que la misma orden firmada no pueda ejecutarse dos veces, que es imprescindible cuando la orden es pública.
Y tiene una consecuencia que desconcierta a todo el mundo la primera vez: si la 7 se queda atascada, las demás se quedan detrás, aunque no tengan nada que ver y aunque hayan ofrecido pagar más. No hay adelantamiento por la derecha.
⏳ Qué significa «atascada»
Una operación firmada pasa por tres estados, y conviene no confundirlos:
Firmada y enviada. Existe, es pública, cualquiera puede verla, y todavía no ha pasado nada. No ha modificado el estado ni ha costado dinero.
Incluida. Alguien la metió en un bloque y se ejecutó. Aquí ya pasó, para bien o para mal.
Ni una cosa ni la otra. Está esperando porque lo que ofreció pagar se ha quedado por debajo de lo que la red cobra ahora. Puede esperar así mucho tiempo.
Y aquí lo importante, que casi nadie cuenta bien: una operación enviada no se puede cancelar. No existe ese botón, y no por un descuido de diseño: está firmada y es pública, así que cualquiera puede incluirla. Lo único que se puede hacer es sustituirla, firmando otra operación con el mismo número y pagando más, de modo que entre esa y la primera deje de ser válida.
Dos consecuencias que vale la pena tener claras:
Sustituir no es gratis. Pagas por la operación que la sustituye.
Mientras esté esperando, puede ejecutarse en cualquier momento. Una operación olvidada no es una operación muerta.
👀 Esperas a la vista de todos
Esta parte cambia cómo se ven muchas cosas. Mientras tu operación espera, es pública y legible: lo que vas a hacer, con qué contrato y por cuánto.
Y quien construye el bloque decide qué operaciones entran y en qué orden. Ya lo sabes de Blockchain: quien decide el orden tiene ventaja. Aquí se cobra esa ventaja.
La forma en que te afecta, sin tecnicismos: si tu operación tiene un resultado que depende de un precio, alguien puede colocar la suya justo antes, mover ese precio, dejar que la tuya se ejecute a un precio peor, y deshacer su posición justo después. Tu operación se ejecuta como pediste. Lo que recibes es menos de lo que viste en pantalla.
De ahí que en cualquier operación de ese tipo aparezca un margen de tolerancia: hasta cuánto aceptas que el resultado se desvíe de lo previsto antes de que la operación falle en vez de ejecutarse. Y conviene entender las dos caras: un margen estrecho hace que la operación falle a menudo —y se paga igual—; un margen amplio autoriza por adelantado un resultado malo. No hay un número correcto; hay una decisión que estás tomando aunque no la mires.
Lo que no tiene remedio es la parte de fondo: no eliges el orden, y anunciar lo que vas a hacer antes de hacerlo es inevitable en un registro público.
✍️ Lo que te piden firmar
De Qué es Web3 y qué no ya traes las tres clases de firma: un mensaje, una operación concreta y una autorización. La tercera es la que merece esta lección.
Una autorización es una casilla en el contrato de un token que dice: esta otra dirección puede mover hasta tanto de lo que tiene esta cuenta. Cuatro propiedades que hay que saber de memoria:
Es por contrato y por token. No es un permiso general, y por eso se acumulan muchas sin que te enteres.
No caduca. Sigue ahí meses o años después, mientras no la quites.
Suele pedirse sin tope. Es más cómodo para la aplicación: así no vuelve a molestarte.
Quitarla es una operación, con su coste. No se deshace sola ni al dejar de usar el sitio.
Y la combinación que ordena todo el curso: una autorización sin tope concedida a un contrato que alguien puede cambiar es una autorización concedida a lo que ese contrato llegue a ser. Tú aprobaste una cosa; el permiso vale para la siguiente.
🪤 La firma que no cuesta nada
Hay firmas que no son operaciones: no se envían a la red, no cuestan y no aparecen en ningún sitio. Se firman y se entregan a quien te las pidió.
Suenan inofensivas justamente por eso —«no ha pasado nada, no he pagado nada»— y no lo son: una de esas firmas puede autorizar que otro mueva tus fondos después, o valer como una orden que alguien ejecutará cuando le convenga. El coste lo paga el que la usa, no el que la firma.
Es el punto ciego más útil de conocer de toda la lección: que algo sea gratis e invisible no significa que no autorice nada.
🧭 Lo que sí puedes hacer antes de firmar
No es una lista de pasos, son cuatro preguntas. Y este camino, recuerda, es el único enteramente tuyo:
¿Esto lo he empezado yo? Una petición de firma que aparece sin que hayas pedido nada no se examina: se cierra.
¿Es una operación o una autorización? Son cosas muy distintas, y la segunda sobrevive a la sesión.
Si es una autorización, ¿tiene tope y a quién se la doy? Sin tope, estás firmando para siempre y para cualquier cantidad futura.
¿El coste cuadra con lo que creo que estoy haciendo? De la lección 1.2: una operación sencilla que cuesta mucho está tocando más cosas de las que esperas.
Y la frase con la que conviene quedarse: el único momento en que tienes todo el poder es antes de firmar. Después no hay reverso, no hay reclamación y no hay tribunal. Lo mismo que ya decía Qué es Web3 y qué no, dicho ahora sabiendo exactamente por qué.
📌 En resumen
Tus operaciones van numeradas y en orden estricto: si una se atasca, las siguientes esperan detrás aunque ofrezcan más.
Una operación enviada no se cancela: solo se sustituye por otra con el mismo número, pagando. Y mientras espera, puede ejecutarse en cualquier momento.
Mientras espera es pública, y quien construye el bloque elige el orden. Por eso puedes recibir menos de lo que viste en pantalla con una operación que se ejecutó tal como pediste.
El margen de tolerancia tiene dos caras: estrecho falla a menudo y se paga igual; amplio autoriza por adelantado un resultado malo.
Una autorización es por contrato y por token, no caduca, suele pedirse sin tope, y quitarla cuesta.
Sin tope y a un contrato que puede cambiar, autorizas lo que ese contrato llegue a ser.
Hay firmas gratis e invisibles que autorizan igual. Que no cueste no significa que no haga nada.
Cuatro preguntas: lo he empezado yo, operación o autorización, tope y beneficiario, el coste cuadra.
➡️ Qué viene después
La lección siguiente se ocupa de lo que más se usa de estas redes y menos se explica: las unidades que prometen valer siempre lo mismo. Qué sostiene esa promesa en cada caso, quién puede congelarlas y por qué no son un depósito.