Cómo se registran las transacciones y por qué la blockchain es clave.
🎯 Objetivo de la lección
Entender en qué unidades se mide Bitcoin, qué contiene realmente una transacción y por qué la comisión no depende de la cantidad que envías.
🔢 La unidad de verdad es el satoshi
Bitcoin no se cuenta en bitcoins. El protocolo trabaja con una unidad mucho más pequeña, el satoshi:
1 bitcoin = 100.000.000 de satoshis
Cien millones. Cuando tu cartera muestra 0,00050000 BTC, lo que hay anotado en la red son 50.000 satoshis. El bitcoin es la forma cómoda de decirlo; el satoshi es lo que se cuenta.
De esto se sigue algo que confunde a mucha gente al empezar: no hay que adquirir "un bitcoin entero". La pregunta "¿y si ya no me alcanza para uno?" parte de una idea equivocada de cómo funciona la unidad. Se puede recibir, enviar y guardar cualquier cantidad de satoshis, igual que nadie espera comprar un kilo entero de algo para poder comprarlo.
Verás cantidades expresadas de las dos formas según la aplicación. Conviene mirar siempre qué unidad está usando la pantalla antes de teclear un número: confundir bitcoins con satoshis al enviar cambia la cantidad por un factor de cien millones.
🧾 Qué contiene una transacción
Una transacción tiene dos partes: de dónde sale el dinero y a dónde va.
Entradas. Fondos que recibiste antes y que ahora vas a gastar. Cada entrada apunta a un cobro anterior concreto.
Salidas. Dónde va ese dinero, cada una con su condición de gasto asociada a una dirección.
Y aquí está la parte que casi nadie explica y que lo aclara todo: las entradas se gastan enteras. No se parten.
Si recibiste un cobro de 100.000 satoshis y quieres enviar 30.000, no puedes usar "un trozo" de aquel cobro. Tienes que gastarlo completo y crear dos salidas: una de 30.000 para quien cobra y otra con el resto, que vuelve a ti.
Funciona exactamente igual que pagar algo de tres euros con un billete de diez: no cortas el billete, lo entregas entero y te devuelven el cambio.
↩️ El cambio vuelve a tu propia cartera
Esa segunda salida se llama cambio, y explica dos cosas que suelen alarmar a quien mira una transacción suya por primera vez.
La primera: en el explorador aparece una dirección que no reconoces recibiendo dinero tuyo. No es un error ni un robo. Es tu propia cartera enviándose el cambio a una dirección nueva, por el motivo de privacidad que vimos en la lección anterior.
La segunda: durante un momento parece que has movido mucho más de lo que querías enviar. También es normal: la transacción mueve el cobro entero, aunque la mayor parte vuelva a ti.
Tu cartera gestiona esto sola y te muestra el saldo ya ajustado. Saber que ocurre evita el susto.
💸 La comisión no es un porcentaje
Llegamos a la idea menos intuitiva de la lección.
La comisión no se declara: es lo que sobra. Si sumas todo lo que entra y le restas todo lo que sale, la diferencia es la comisión. No hay un campo donde se escriba; simplemente se deja sin asignar.
Y la cantidad que envías no influye en cuánto cuesta enviarla. Mover el equivalente a una fortuna puede costar lo mismo que mover una cantidad pequeña.
Lo que sí influye es cuánto ocupa la transacción. En cada bloque cabe una cantidad limitada de información, y lo que se está comprando con la comisión es sitio en ese espacio. Por eso las comisiones se expresan en satoshis por unidad de tamaño, abreviado sat/vB, y no en porcentaje.
Que una transacción ocupe más o menos depende sobre todo de cuántas entradas usa. Alguien que ha recibido treinta cobros pequeños y quiere gastarlos todos a la vez produce una transacción grande, porque tiene que incluir y firmar cada uno de esos treinta cobros por separado. Paga más que alguien que gasta un único cobro grande, aunque la cantidad enviada sea menor.
⏱️ Elegir cuánto pagar
Como el espacio de cada bloque es limitado, cuando hay muchas transacciones esperando no entran todas. Las que ofrecen más por unidad de tamaño se atienden antes; las que ofrecen poco esperan.
Eso significa que la comisión no compra seguridad ni garantía: compra prioridad. Una transacción con comisión baja no es menos válida, solo espera más. Si la red está tranquila, puede confirmarse igual de rápido.
Conviene aceptar una consecuencia incómoda: nadie puede prometer un tiempo exacto. Las estimaciones que muestra una cartera son eso, estimaciones basadas en cómo está la red en ese momento, y pueden fallar si la situación cambia.
🚫 Lo que no se puede deshacer
Una vez firmada y difundida, una transacción no se cancela. No hay soporte que la revierta ni botón de deshacer.
Mientras espera, todavía existen mecanismos técnicos para sustituirla por otra versión con más comisión, y algunas carteras lo ofrecen. Pero eso sirve para acelerarla, no para recuperar el dinero ni para cambiar el destino.
Por eso la comprobación que de verdad importa es la de antes de firmar: la dirección y la cantidad. Después, ya no hay revisión posible.
📌 En resumen
La unidad real es el satoshi: 1 bitcoin son 100.000.000. No hay que adquirir un bitcoin entero para usar Bitcoin.
Una transacción tiene entradas (cobros anteriores) y salidas (a dónde va). Las entradas se gastan enteras, como un billete que se entrega completo.
Lo que sobra vuelve a ti como cambio, a una dirección nueva de tu propia cartera. Por eso aparecen direcciones desconocidas en tus transacciones.
La comisión es la diferencia entre lo que entra y lo que sale. No se declara: se deja.
Depende del tamaño de la transacción, no de la cantidad enviada. Se mide en sat/vB.
Muchos cobros pequeños producen transacciones grandes y más caras de gastar.
La comisión compra prioridad, no seguridad. Y nadie puede prometer un tiempo exacto.
➡️ Qué viene después
Ya sabes qué es una transacción y qué ocurre cuando la firmas y la envías. Queda la otra mitad: qué le pasa después. En la siguiente lección vemos cómo las transacciones se agrupan en bloques, cómo esos bloques se encadenan y por qué eso hace tan difícil reescribir lo ya ocurrido.